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jueves, 18 de julio de 2013

MEDITACIÓN: LA PRÁCTICA

Como ya hemos visto, la meditación tiene múltiples beneficios y es altamente recomendable, pero también me gustaría recalcar que no podemos perder de vista que su finalidad y esencia, algo más mística si se quiere, incluye o está vinculada al desarrollo espiritual.

Si nos centramos únicamente en obtener los beneficios, sin realmente disfrutarla, corremos el riesgo de perder interés y dejar que nuestra práctica de la meditación caiga en desuso como suele ocurrir con todas aquellas prácticas que realizamos sin conocer su más profundo sentido, su fundamento.

Para conseguir que llegue a formar parte de nuestra vida, e incorporarla a nuestro día a día, es importante que la observemos en su totalidad y disfrutemos.


¿Meditamos?



EL MOMENTO:
para incorporar la meditación a nuestra rutina es importante que reservemos tiempo para ello, un mínimo de 20 a 30 minutos diarios es lo más recomendable. Sin embargo, al principio puede ser suficiente con 10 o 15 minutos. 


  • El mejor momento lo decides tú. Hay quien prefiere meditar por la mañana, otros en mitad de un día ajetreado, y otros al anochecer.
  • Debes saber que por la mañana, justo después de despertarnos, nuestra mente se encuentra en un estado idóneo para la meditación, ya que las ondas cerebrales aún se encuentran entre el estado alfa y el estado beta, en el umbral del subconsciente, y todavía se encuentra libre del ajetreo diario, teniendo menos cosas en las que pensar.
  • Justo lo contrario que sucede si decidimos meditar a mediodía, cuando estamos en un estado mental de ondas beta altas y por lo tanto con una gran actividad mental. Te costará más cruzar el umbral.
  • Por la noche, podemos aprovechar el momento de ir a dormir, cuando la mente  comienza a pasar de la fase beta a la alfa, ayudada por los neurotransmisores que la química cerebral segrega a diario (serotonina de día que nos hace estar alerta, y melatonina de noche que nos relaja para el sueño).
  • Sea cual sea el momento elegido, es recomendable que sea aproximadamente a la misma hora cada día, para facilitar la adquisición del hábito.



EL LUGAR:
el sitio elegido para la meditación, debe ser tranquilo y apacible.
  • Lo ideal es destinar un lugar especial en casa que dispongamos con elementos que nos proporcionen bienestar tales como incienso, flores, luz tenue... cada persona tiene sus preferencias particulares. Hay quien prefiere meditar al aire libre; en cualquier caso es importante evitar lo que pueda distraer la atención: teléfono, televisión, aparatos ruidosos en casa; lugares muy transitados o bulliciosos en el exterior.
  • No obstante, con la práctica llegaremos a ser capaces de meditar en cualquier lugar o circunstancia que se tercie.



LA POSTURA:
no es necesario adoptar posturas típicamente yóguicas o de las que asociamos a la meditación, lo principal es que la espalda esté bien recta y escoger la postura que te resulte más cómoda. Las más comunes son: loto, semiloto, sentado en una silla (ideal para las personas con problemas en las articulaciones), de rodillas (seiza) con o sin banqueta... No debes experimentar incomodidad o dolor, ya que esto interferirá en el proceso meditativo.


  • Si optas por el suelo y te resulta incómodo, utiliza un cojín.
  • Inclina tu pelvis de manera que te ayude a colocar las vértebras de tu columna de forma que descansen una encima de otra y soporten todo el peso de tu espalda, cuello y cabeza.
  • La espalda debe estar bien recta para facilitar la respiración, imagina que tu cabeza quiere tocar el techo a la vez que tu pelvis se pega al suelo. La barbilla algo recogida para que la nuca esté estirada.
  • Adoptando una buena postura, te será más fácil respirar. Notarás cómo trabaja el diafragma, el principal músculo implicado en la respiración y cómo los pulmones disponen de más espacio.
  • Debemos sostener la posición de manera relajada, si la postura es correcta no nos supondrá un gran esfuerzo.


LA RELAJACIÓN:
es más fácil pasar a un estado de meditación si previamente nos relajamos.
  • Observa tu cuerpo, haz un repaso comenzando por los pies y continúa hasta llegar a la cabeza. Irás detectando partes que están tensas. Relájalas. Puede que notes que no puedes relajarlas a menos que ajustes la postura para conseguir una columna mejor alineada.
  • El hecho de centrar la atención en el cuerpo y en las sensaciones corporales, nos hace conectar con el subconsciente. Al entrar en el estado sensorial, silenciamos la mente analítica.


LA RESPIRACIÓN:
nos ayuda a conseguir una más profunda relajación y tiene un papel fundamental, facilitándonos entrar en el estado meditativo.
  • Lleva tu atención al ritmo de tu respiración. Respira con naturalidad a través de los orificios nasales sin intentar controlarla. 
  • De nuevo, simplemente observa si es agitada o relajada, profunda o superficial, larga o corta, pero no pienses sobre ella. Poco a poco notarás que se va haciendo cada vez más lenta y profunda.


EL ESTADO MEDITATIVO:
una de las primeras cosas de las que nos percatamos cuando comenzamos a meditar es del incesante "parloteo mental", de la intensa actividad mental compuesta por pensamientos, conscientes o inconscientes, que al fin y al cabo son los que influyen en nuestra forma de ver el mundo, de sentir y de actuar, hasta el punto de llegar a identificarnos tanto con ellos que llegamos a creer que nosotros somos eso, que somos la mente. Cuando a través de la meditación conseguimos posicionarnos como observadores de toda esa actividad tomamos distancia y nos damos cuenta de que podemos dejar de identificarnos con nuestra mente, puesto que si somos testigos de los procesos mentales, no podemos ser la mente misma.
  • El hecho de centrarnos en observar la respiración, nos ayuda a ir tomando esa posición de testigo.
  • Llegados a este punto, cómo continuar dependerá de la técnica de meditación de nuestra preferencia. Cuando explicamos brevemente las distintas técnicas que existen, vimos que básicamente hay dos enfoques: la meditación concentrativa  y la meditación contemplativa.
  • Haz lo que mejor funcione para tí, experimenta y practica.
  • Para empezar, quizá te resulte más sencillo simplemente observar, intentar acallar la mente pero sin intentar controlar. Cuando notes que tu mente empieza a divagar, recuerda que ese es el estado normal de la mente condicionada, simplemente vuelve a dirigir la atención a la respiración. El darte cuenta de ello ya es un gran avance. Cuando llegue un pensamiento, obsérvalo desde tu posición de testigo, no te enredes en él y deja que se vaya.
  • Una vez sosegada la mente, puedes aprovechar para introducir en el subconsciente una intención o un resultado deseado, o simplemente descansar y disfrutar esa quietud que la meditación te brinda.


RECURSOS:
podemos utilizar varios recursos para intentar acallar la mente

  • CONTAR RESPIRACIONES: puedes contar mentalmente o bien el número de respiraciones (inspiración y exhalación) con la ayuda de un mala, un rosario o una pulsera de cuentas, o bien ayudarte a realizar respiraciones más lentas y profundas contando hasta cuatro en la inspiración, y lo mismo en la exhalación.
  • VISUALIZAR: utilizar la visualización nos ayuda a dirigir nuestra mente hacia el estado que pretendemos, y nos aparta del parloteo mental del que hablábamos.
  • RECITAR UN MANTRA: un mantra es un grupo de sílabas sin un significado específico que, gracias a su vibración y a la repetición del mismo, nos ayuda a sosegar la mente ya que al centrarnos en la repetición del sonido, los demás pensamientos se disipan. Mantra proviene del sánscrito y significa liberar la mente (man:mente/tra: liberar).
  • MÚSICA: podemos utilizar la música, no sólo para acompañar la meditación, sino que también podemos convertirla en objeto de meditación. Al igual que con el mantra, podemos beneficiarnos tanto de la vibración del sonido, como de su poder de abstracción.

La meditación es una práctica, es experimentación, siendo ésto mucho más importante que los aspectos teóricos sobre la misma.



¿Practicamos?









martes, 9 de julio de 2013

ESTÁ EN TU INTERIOR




Rabindranath Tagore, poeta, filósofo, artista, dramaturgo, músico, novelista y premio nobel de literatura de 1913. En su prolífica obra podemos encontrar escritos tan bellos como el que compartimos hoy. 

El anhelo. Tantas veces anhelamos algo que no alcanzamos a encontrar simplemente porque buscamos en la dirección equivocada. 

Con demasiada frecuencia depositamos esperanzas, expectativas, sueños o ilusiones fuera de nosotros mismos. Dejando que nuestra felicidad dependa únicamente de factores externos, sin percatarnos de que todo lo que necesitamos ya lo tenemos en nuestro interior.

Cuando somos capaces de mirar hacia adentro, de conectar con nuestro corazón, con nuestro ser, podemos encontrar muchas de las cosas que anhelamos, y a la vez, ser conscientes de aquello que nos impide hallarlas. 






Ya hemos visto que la meditación es una magnífica herramienta para llevar a cabo esa observación. No os perdáis los próximos artículos sobre ello: cómo meditar, consejos, experiencias y mucho más.


















jueves, 4 de julio de 2013

Meditación: Beneficios


 El simple hecho de dedicar un momento en exclusiva para ti,  para respirar pausadamente, para alejarte del ruido, para desconectar del ajetreo que suele formar parte de la vida diaria... ya te hace entrar en un estado de relajación que por sí solo es beneficioso para tu salud y tu bienestar. Durante mucho tiempo se han atribuido a ello los estados emocionales armoniosos asociados. 

Sin embargo, los beneficios de la meditación se extienden más allá de ese momento de relajación.

Al ser una herramienta estupenda para profundizar en el conocimiento de nosotros mismos, y permitirnos acceder a nuestro subconsciente, nos da la oportunidad de observar y poder cambiar los aspectos negativos que limitan nuestra vida.


 Debido al interés que ésta práctica ha despertado en el mundo de la neurociencia,  la meditación ha sido objeto de numerosos estudios científicos en la última década. A través de ellos se ha podido comprobar mediante técnicas de resonancia magnética, electroencefalogramas y otras pruebas complementarias, que los beneficios son múltiples y duraderos, siempre que se dedique el tiempo necesario. Según dichos estudios, con una práctica diaria de 30 minutos durante 8 semanas, se pueden apreciar cambios sustanciales en el cerebro.

Un estudio dirigido por un equipo de psiquiatras del Hospital General de Massachusetts y publicado en la prestigiosa revista "Psychiatry Research" llegó a conclusiones tan interesantes como éstas:

"El análisis de las imágenes por resonancia magnética encontró un incremento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección. Además, se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales, lo que está relacionado con una disminución el estrés."
“Es fascinante ver la plasticidad del cerebro y cómo, mediante la práctica de la meditación, podemos jugar un papel activo en el cambio del cerebro y puede aumentar nuestro bienestar y calidad de vida” (Britta Hölzel, co-autora del estudio)







Otro estudio, esta vez realizado en España y publicado en la revista científica "Plos One" afirma que:

"Durante la meditación tienen lugar cambios funcionales (aumento de la plasticidad cerebral), que pueden mejorar la coordinación entre las conexiones de los circuitos cerebrales, y químicos (disminución de la actividad metabólica neuronal y aumento de la inmunidad), que afectan a la estructura psicológica del cerebro."
"La meditación mejora la coordinación entre las neuronas y altera los circuitos cerebrales, lo que puede inducir a cambios permanentes y positivos, influyendo de manera positiva en la salud y el bienestar. Por lo que esta práctica puede ser de gran ayuda en aquellas enfermedades que producen alteración en la atención, depresión, ansiedad, conducta o estrés."
(ABC.es 04/05/2013 - estudio realizado por Nicolás Fayed, jefe de servicio de diagnóstico por imagen de Hospital Quirón Zaragoza; Yolanda López del Hoyo, del departamento de sociología y psicología de la Universidad zaragozana, y Javier García-Campayo, de psiquiatría del Hospital Miguel Servet)





Hace años también pudimos conocer a través de "El monje en el laboratorio", un artículo publicado en The New York Times y firmado por Tenzin Gyatso (Dalai lama), el fruto de la colaboración de éste con Richard Davidson, psicólogo director del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin (EEUU):

"Según el doctor Davidson, contamos en la actualidad con conocimientos científicos que permiten sostener (...) que la aparición de emociones positivas puede deberse a que la meditación trascendental refuerza los circuitos neurológicos que aportan serenidad a una parte del cerebro que actúa como disparadero del miedo y la cólera, lo cual sugiere la posibilidad de que dispongamos de una fórmula con la que crear una especie de amortiguador entre los violentos impulsos del cerebro y nuestros actos."






La meditación nos lleva más allá de la mente analítica, nos permite acceder a otros estados de ondas cerebrales, pasar de las ondas Beta de alta frecuencia, a las ondas Alfa y Zeta y entrar en el reino de la mente subconsciente, desde donde es posible realizar esos cambios de los que hablamos.






 La práctica de la meditación puede aportar a nuestra vida la salud y bienestar físico, emocional y espiritual que necesitamos. Y lo mejor es que está al alcance de todo el mundo. 

Sin embargo, para llegar a obtener tan beneficiosa recompensa debe convertirse en un hábito. Como todo lo que vale la pena, no es fácil de conseguir, debemos tener la voluntad de incorporarla a nuestra vida y ser constantes.

No os podéis perder las próximas publicaciones: Cómo meditar, consejos, meditaciones guiadas...

Os esperamos!







martes, 2 de julio de 2013

Meditación y Vida




Así decía Isaac Taylor, filósofo, artista y escritor británico (1787-1865).

He elegido ésta cita para hoy porque creo que expresa muy bien lo que la meditación puede aportar a nuestra vida.

 Sus beneficios se extienden más allá del momento en que meditamos. Al ser una herramienta estupenda para profundizar en el conocimiento de nosotros mismos, y permitirnos acceder a nuestro subconsciente, nos da la oportunidad de observar y poder cambiar los aspectos negativos que limitan nuestra vida.

 Estad muy atentos a nuestra próxima publicación, en la que veremos los beneficios de la meditación y cómo podemos utilizarla para mejorar nuestra salud y bienestar.








jueves, 27 de junio de 2013

Nuestra verdadera riqueza


Nuestra vida no consiste en acumular riqueza, acumular cosas o en poseer títulos exteriores.
Nuestra paz y nuestra felicidad dependen del uso que hagamos de nuestras oportunidades y de nuestros dones, aquí y ahora.



Nuestra vida consiste en hacer circular con criterio los recursos depositados en nuestras manos, aportar valor con nuestras realizaciones y con el empleo de nuestros talentos.

Cultivemos nuestros dones para alcanzar una vida plena, llena de luz y de amor.
Para ello, habrá que realizar el trabajo necesario y las acciones  que nos conduzcan a nuestro propio cambio, la transformación consciente de nuestro interior, a través del autoconocimiento y la comprensión del funcionamiento de nuestra mente y nuestros pensamientos.






 Y SERÁN, EL DESARROLLO Y USO QUE HAGAMOS DE NUESTROS DONES, ASÍ COMO LA ADQUISICIÓN DE VALORES ELEVADOS, NUESTRA VERDADERA RIQUEZA.

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